El sur de EE. UU. se consolida como nuevo productor global de aceite de oliva

Fuentes: The American South emerges as a new global olive oil producer

El sur de Estados Unidos emerge como un actor clave en la industria global del aceite de oliva, superando la dependencia histórica de la región mediterránea. Aunque California lidera la producción nacional, estados como Texas y Georgia están experimentando un crecimiento significativo, impulsado por la adaptación de agricultores a las nuevas condiciones climáticas. La iniciativa, que comenzó con el interés de Thomas Jefferson en el siglo XVIII, ha evolucionado hacia una producción comercial viable, con granjas como Woodpecker Trail Olive Farm en Georgia, que producen entre 15.000 y 18.000 botellas anuales y han sido reconocidas en competiciones internacionales.

El sector enfrenta desafíos ambientales, especialmente por el cambio climático, que afecta la viabilidad de los cultivos en zonas con inviernos fríos o inviernos húmedos. En Texas, la vulnerabilidad ante tormentas y sequías ha provocado pérdidas significativas, mientras que en Georgia, la humedad y los helados son obstáculos, aunque la calidad del aceite sigue siendo alta. A nivel global, la producción en España e Italia ha disminuido, con un aumento en las importaciones, lo que refuerza la demanda de nuevas fuentes. Actualmente, los estadounidenses consumen 90 millones de galones anuales, pero el país solo produce el 5% de esa cantidad. La expansión hacia el sur busca diversificar la oferta, aprovechando microclimas específicos, como el suelo arenoso de Georgia o el clima mediterráneo de California, para garantizar la sostenibilidad de la cadena de suministro.