El Sony SMC-70, lanzado en septiembre de 1982, marcó la entrada de la empresa en el mercado de los ordenadores personales, consolidando su estrategia de innovación en hardware. Este dispositivo, que incorpora los nuevos microdiscos de 3,5 pulgadas de Sony, destaca por su arquitectura modular y sus capacidades gráficas de color, características que lo situaban por delante de estándares contemporáneos como el MSX. El equipo se basa en un procesador Z80A a 4 MHz con 64 kB de RAM, ejecutando el sistema operativo CP/M 2.2, y ofrece la posibilidad de visualizar 16 colores simultáneamente mediante 32 kB de memoria dedicada a gráficos. Aunque su precio de lanzamiento, de 3.700 dólares, lo situó en una posición competitiva con otros equipos de la época, como el Kaypro IV, la recepción inicial fue mixta debido a la falta de una versión PAL para el mercado europeo y la incertidumbre sobre su red de distribuidores. La compañía se centró inicialmente en el mercado estadounidense, priorizando la NTSC sobre el PAL, lo que limitó su expansión internacional inmediata. El SMC-70 no solo introdujo un sistema operativo de color propio, sino que también sentó las bases para la futura adopción de los discos de 3,5 pulgadas como estándar en la industria, demostrando la versatilidad de su diseño expandible y su integración con periféricos de video.
