El saber experto: lo que se aprende, difícil de explicar

Fuentes: Why the Most Valuable Things You Know Are Things You Cannot Say

Este artículo explora una paradoja fundamental en la adquisición de experiencia: el conocimiento experto es aprendible, pero inenarrable. La clave reside en distinguir dos tipos de aprendizaje: la instrucción (transmisión de reglas explícitas a través del lenguaje) y la calibración (desarrollo de modelos internos a través de la experiencia y la retroalimentación). La experiencia, o 'street smarts', se adquiere a través de la calibración, mientras que el conocimiento teórico, o 'book smarts', se transmite a través de la instrucción.

El problema surge porque el conocimiento experto, especialmente en tareas complejas como cruzar una calle, involucra una gran cantidad de variables (hasta 50 o más) que interactúan de manera no lineal. Un peatón experimentado considera factores como la velocidad del coche, su aceleración, el estado de la carretera, la atención del conductor, el comportamiento de otros peatones, e incluso el sonido del motor. Esta integración de información ocurre de forma inconsciente, a través de un modelo calibrado por miles de experiencias.

El lenguaje, como canal de comunicación, es inherentemente limitado. Es un canal serial de baja velocidad que transmite información de forma secuencial, mientras que el modelo experto opera en un espacio de alta dimensión con interacciones complejas. Intentar describir explícitamente todas estas interacciones a través del lenguaje sería una tarea inmensa e impracticable, resultando en una descripción incompleta e inútil. La incapacidad de articular el proceso de toma de decisiones no significa que el conocimiento sea inferior; simplemente refleja la complejidad del modelo que excede la capacidad del lenguaje para transmitirlo.

El artículo critica la prevalencia de la valoración del 'book smarts' sobre el 'street smarts' en muchas instituciones. La legibilidad (la capacidad de evaluar el conocimiento a través de exámenes y credenciales) favorece a aquellos con conocimiento explícito, mientras que el juicio experto, que se basa en la calibración, es ilegible y, por lo tanto, a menudo subestimado. Esto puede llevar a la promoción de personas con habilidades de comunicación sólidas pero con poca capacidad de juicio real, en detrimento de aquellos que poseen un conocimiento tácito y altamente efectivo, aunque no puedan explicarlo.

En resumen, el artículo argumenta que el conocimiento más valioso a menudo es el que no podemos expresar con palabras, y que la valoración de la articulación y el conocimiento explícito puede llevar a una evaluación errónea de la verdadera experiencia y el juicio.