El rover Perseverance de la NASA ha detectado carbono macromolecular complejo en la superficie de una roca en el yacimiento Bright Angel, situado en el borde del antiguo cauce fluvial Neretva Vallis, dentro del cráter Jezero. Se trata de la detección más superficial de materia orgánica registrada hasta ahora en la superficie marciana, según Ashley E. Murphy, investigadora del Planetary Institute de Tucson y autora principal del estudio. Hasta ahora, el carbono orgánico hallado por el rover se encontraba en el interior de rocas que requerían perforación o abrasión para quedar expuesto.
El hallazgo se realizó con el instrumento SHERLOC, un espectrómetro Raman ultravioleta montado en el brazo robótico de Perseverance. Entre los soles 1180 y 1218, el instrumento apuntó a cuatro objetivos en Bright Angel: tres de ellos —Cheyava Falls, Apollo Temple y Walhalla Glades— mostraron la firma espectroscópica característica del llamado banda G, indicativa de una red de átomos de carbono reducidos, reticulados y resistentes a la degradación química y térmica. El cuarto objetivo, Steamboat Mountain, sirvió como control.
El material presenta similitudes con el kerógeno terrestre, un compuesto que en la Tierra procede casi exclusivamente de materia biológica, principalmente microbios fosilizados. No obstante, los investigadores evitan el término kerógeno porque implica un origen biogénico: el equipo no puede determinar aún si el carbono marciano detectado tiene un origen biótico o abiótico. Para esclarecer su naturaleza y procedencia, los científicos señalan que será necesario traer las muestras a la Tierra.
