En abril de 1989, el diseñador japonés Fukio Mitsuji —autor de Bubble Bobble y Rainbow Islands, conocido como MTJ— publicó en la revista GAMEST una columna titulada «Introducción al diseño de juegos» en la que satirizaba la industria del videojuego con una pieza de ciencia ficción situada en «un futuro muy cercano». En la escena, una empresa ficticia llamada Dekoboko Co. crea juegos copiando otros existentes mediante un ordenador bautizado como «パクリング Robotto» (Pakuringu Robotto), que el autor traduce libremente como Rip-O-Bot. El operario solo tiene que teclear el título a imitar y pulsar teclas de elección aleatoria para el fondo, los personajes y el resto de elementos; el resultado es un «producto maestro… copia» listo para arrasar en recaudación.
MTJ advierte a los lectores de que esa era está al caer y pregunta si los diseñadores seguirán teniendo «la fuerza y la originalidad» necesarias para competir con máquinas que también saben imitar. Su tesis, destacada en el original, es clara: «al final, un juego ES la idea». Argumenta que los gráficos acabarán siendo indistinguibles de la realidad y que cualquiera puede aprender técnicas básicas de presentación, por lo que la diferencia entre un diseñador y «las señoras de al lado» es solo de oficio. La idea, escribe, es «el único y definitivo arma que os queda».
La página incluye además una nota a raíz de la muerte del mangaka Osamu Tezuka el 9 de febrero de 1989, planteando si llegará el «Tezuka del mundo del videojuego». MTJ falleció en 2008 a los 48 años, antes de la llegada efectiva de los Rip-O-Bots generativos, pero dejó escrita la respuesta tres décadas antes. El artículo cierra vinculando esta reflexión con el lanzamiento de Jinks, una herramienta del autor orientada a centrar el trabajo creativo en las mecánicas, reglas y sistemas del juego en lugar de en código repetitivo.
