El resurgimiento del sarampión empuja a varias biotecnológicas a desarrollar tratamientos específicos

Fuentes: Measles Is Becoming So Common That Treatments May Soon Be Needed, arstechnica.com

El resurgimiento del sarampión en Estados Unidos, con cifras que ya superan las de cualquier año en las últimas tres décadas, ha despertado el interés de varias biotecnológicas y grupos académicos por desarrollar tratamientos específicos contra esta enfermedad que durante décadas se consideró prácticamente erradicada. La caída sostenida de las tasas de vacunación, sumada a brotes activos en estados como Carolina del Sur y Utah, ha dejado al descubierto la ausencia de opciones terapéuticas más allá de los cuidados paliativos.

Según Wired, Estados Unidos ya había superado las 2.289 infecciones reportadas en todo el año anterior antes de que terminara julio, frente a las apenas 285 contabilizadas en 2024. Este escenario ha cambiado el cálculo para la industria farmacéutica, que históricamente carecía de incentivos económicos o clínicos para investigar tratamientos contra el sarampión, dado que la vacuna de dos dosis resultaba altamente eficaz. Sin embargo, como señala Michael Mina, epidemiólogo y director médico de Invivyd, "lo que vemos ahora con este resurgimiento es una terrible falta de opciones cuando alguien se expone al virus".

Invivyd, una biotecnológica con sede en Connecticut conocida por haber desarrollado anticuerpos monoclonales contra el Covid-19, ha recibido consultas de profesionales sanitarios sobre cuándo dispondrá de una terapia similar para el sarampión. La compañía aún no ha probado su anticuerpo en humanos, pero asegura estar recopilando los datos necesarios para solicitar a la FDA la autorización de ensayos clínicos. Los anticuerpos monoclonales, administrados por vía intravenosa o inyectable, podrían ofrecer protección temporal —de hasta varios meses— a personas inmunodeprimidas o lactantes menores de doce meses que aún no pueden recibir la vacuna.

Paralelamente, en el Instituto de Inmunología de La Jolla, la presidenta y directora ejecutiva Erica Ollmann Saphire publicó en mayo un estudio en el que describe anticuerpos humanos capaces de bloquear la infección al adherirse a puntos clave del virus del sarampión. Una infusión de estos anticuerpos redujo la carga viral en roedores hasta 500 veces. Saphire defiende que contar con una herramienta de prevención o tratamiento sigue siendo más económico que gestionar un brote o un caso de encefalitis mortal en un niño.

Otra línea de trabajo proviene de la Universidad Vanderbilt, cuyo Centro de Terapéutica con Anticuerpos, dirigido por el inmunólogo James Crowe, aisló anticuerpos potentes contra el sarampión —el mismo equipo que en 25 días creó el cóctel que se convirtió en Evusheld durante la pandemia de Covid-19. Vanderbilt se ha asociado con la pequeña biotecnológica Saravir Biopharma para continuar el desarrollo. Crowe apuesta por una combinación de dos anticuerpos monoclonales que reduzca drásticamente las posibilidades de que el virus mute para evadirlos, y estima que podrían formularse como una inyección única de larga duración.

En paralelo, investigadores de la Universidad Estatal de Georgia identificaron un antiviral oral que probaron en ratas, hurones y perros infectados con virus relacionados del subfamilia orthoparamyxovirus. El fármaco redujo la carga viral y todos los animales tratados sobrevivieron, aunque todavía no se ha ensayado en personas. Los antivirales suelen tener limitaciones: deben administrarse poco después de la infección y, con frecuencia, presentan efectos secundarios considerables.

El desarrollo de estas terapias enfrenta obstáculos significativos. Producir anticuerpos monoclonales a gran escala es un proceso costoso y complejo, y los ensayos clínicos requieren millones de dólares y, por lo general, el respaldo de grandes farmacéuticas. Sin embargo, los medicamentos para enfermedades infecciosas suelen generar beneficios limitados debido a la naturaleza esporádica de los brotes y a la brevedad de los tratamientos. Además, existe el antecedente de Evusheld, por el que el gobierno estadounidense pagó 855 millones de dólares en 2022 por 1,7 millones de dosis, y muchos pacientes enfrentaron costos adicionales de cientos de dólares relacionados con la administración del fármaco.

Quizá el mayor interrogante sea de carácter social. Mientras el sentimiento antivacunas alimenta los brotes actuales, Mina confía en que quienes rechazan la vacunación estén abiertos a recibir un anticuerpo monoclonal porque, argumenta, "es una molécula que nuestro cuerpo produce de forma natural". Sin embargo, durante el brote de Utah, algunos padres se negaron a que los médicos administraran a sus hijos inmunoglobulina, una mezcla amplia de anticuerpos derivados de plasma donado. La creciente influencia del movimiento anticientífico, impulsado por la llegada de Robert F. Kennedy Jr. a la Secretaría de Salud, añade incertidumbre sobre la aceptación futura de estos tratamientos.

Con todo, algunos modelos epidemiológicos prevén que el sarampión podría volverse endémico en Estados Unidos en los próximos 25 años, incluso con las tasas de vacunación actuales. Si esa predicción se cumple, la disponibilidad de anticuerpos monoclonales y antivirales pasará de ser un complemento opcional a convertirse en una necesidad urgente de salud pública.