El Banco de Inglaterra aliviará en las próximas semanas los requisitos de capital bancario para reactivar el crédito, una medida con la que el regulador británico busca estimular el crecimiento en plena carrera mundial por la inteligencia artificial. La relajación de las normas, heredadas de la crisis financiera de 2008, abrirá una nueva ola de préstamos destinada en gran parte a inversores como fondos de cobertura, que han multiplicado sus posiciones en acciones de empresas de IA. El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, reconoció el martes que el riesgo de una corrección brusca en los mercados de renta variable sigue siendo elevado y describió una «triple amenaza»: el exceso de inversión en valores de IA, una adopción más lenta de la prevista por las tecnológicas y un ritmo de desarrollo que dejará atrás incluso a grandes compañías. Bailey, sin embargo, no propuso nuevas políticas para protegerse de la sobrevaloración. Mientras tanto, el Reino Unido intenta situarse junto a Estados Unidos y China en la pugna por la IA, pero duda en movilizar todos sus recursos.
En otra noticia, Apple demandó a OpenAI el viernes por el supuesto robo de secretos comerciales para desarrollar un dispositivo de hardware propio, una demanda que pone en riesgo el debut bursátil de la compañía valorada en un billón de dólares. La demanda, que también menciona al exdiseñador jefe de Apple Jony Ive y al ex vicepresidente Tang Yew Tan, marca un giro en la estrecha relación entre ambas firmas. OpenAI pagó 6.400 millones de dólares por la startup de Ive en 2025. Además, la directora de operaciones Fidji Simo abandonó la empresa la semana pasada, lo que agrava la incertidumbre en plena preparación para salir a bolsa.
