El lanzamiento del modelo de IA Kimi, desarrollado por la china Moonshot AI, reavivó en julio el debate sobre la competitividad estadounidense y el dilema entre modelos abiertos y propietarios. En el último episodio del pódcast Equity de TechCrunch, los periodistas Kirsten Korosec, Sean O'Kane y Anthony Ha analizaron por qué cada nuevo modelo chino provoca una reacción desproporcionada en Silicon Valley.
O'Kane comparó la situación con el episodio de DeepSeek y recordó ejemplos virales como la reproducción gráfica de macOS generada por Kimi en 30 minutos, que muchos interpretaron como un sistema operativo funcional cuando en realidad era solo una interfaz. Korosec señaló que, según el reportaje de Tim Fernholz en TechCrunch, los principales motivos de preocupación giran alrededor del proteccionismo y la pregunta de quién "ganará la carrera" entre Estados Unidos y China, más que sobre sesgos implícitos o riesgos de seguridad.
Anthony Ha recordó que el fenómeno reproduce la histeria vivida hace años con TikTok: en cuanto la palabra "China" entra en la conversación, el tono se dispara. En ese contexto, el estratega de OpenAI Dean Ball publicó en X un extenso hilo en el que proponía que Estados Unidos generara FUD regulatorio —miedo, incertidumbre y duda— para obstaculizar la competencia de los modelos de peso abierto chinos. Ball retrocedió después en su postura. Korosec advirtió que una prohibición general de los modelos abiertos chinos beneficiaría sobre todo a unos pocos laboratorios frontera estadounidenses, como OpenAI, y obligaría a las empresas a usar sus modelos propietarios, lo que plantea la duda de si tales restricciones buscan asegurar la victoria estadounidense o proteger los intereses de ciertas compañías.
