El Partido Popular (PP) ha utilizado inteligencia artificial para producir vídeos de propaganda que difaman a sus adversarios políticos, un recurso que el partido considera legítimo para ganar elecciones. Un ejemplo destacado es un vídeo en el que se representa a José Luis Ábalos como un zombi que intenta atacar a Pedro Sánchez, una imagen falsa que el PP ha distribuido sin aclarar su origen sintético. Esta práctica, que incluye imputar delitos a políticos sin pruebas judiciales, contrasta con la prohibición de difamación en el Código Penal y las leyes de la UE. Mientras el PSOE y otros partidos han intentado responder con vídeos de IA, el PP ha minimizado la veracidad de sus contenidos, aunque la Constitución garantiza el derecho a la imagen. La situación recuerda a la tendencia en Estados Unidos, donde un estudio de la Universidad Wesleyan identificó 220 vídeos de propaganda electoral con IA, de los cuales el 80% son de candidatos republicanos y el 70% no incluye avisos de su creación artificial. Expertos en ciberseguridad advierten que el problema no es la tecnología en sí, sino el engaño estratégico, lo que plantea riesgos significativos para la integridad democrática y la credibilidad de la información política.
