El Pentágono ocultó claves cifradas en señales GPS durante casi dos décadas

Fuentes: The U.S. Military Quietly Turned GPS Into a Global ‘Numbers Station,’ Evidence Suggests, benthamsgaze.org, benthamsgaze.org, benthamsgaze.org
Imagen generada por IA con el prompt: Satellite orbiting dark Earth at night, broadcasting streams of encrypted binary code as glowing signals, mysterious deep blue atmosphere, editorial illustration style
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Durante casi dos décadas, el Pentágono de Estados Unidos ha estado transmitiendo en secreto claves de cifrado militar a través de una señal GPS pública, convirtiendo cada uno de los satélites de navegación en una estación clandestina de números. Así lo ha demostrado Steven Murdoch, profesor de ingeniería de seguridad y director del Grupo de Investigación en Seguridad de la Información del University College London (UCL), en un artículo publicado en la edición de mayo/junio de 2026 de la revista especializada Inside GNSS.

El hallazgo se centra en un campo de 176 bits dentro de la estructura del GPS conocido como "Subframe 4, Page 17", un espacio oficialmente reservado para "mensajes especiales a discreción del Comando Operativo". Aunque la especificación oficial sugiere que este campo transporta texto legible, la realidad es radicalmente distinta: durante aproximadamente veinte años, este canal ha funcionado como una estación global de números, difundiendo criptogramas militares en una señal pública al alcance de miles de millones de dispositivos.

Murdoch recordó que detectó por primera vez la presencia de datos de aspecto aleatorio en este subcampo hace más de una década, cuando era estudiante de posgrado y trabajaba en un proyecto financiado por la Agencia Espacial Europea. "Los datos aleatorios son en realidad algo muy inusual en la naturaleza", explicó al medio 404 Media. "Si los ves, o han sido diseñados cuidadosamente para parecer aleatorios, o son datos cifrados. Pensé que lo segundo era, con diferencia, la explicación más probable".

La investigación cobró impulso definitivo en 2025, cuando Ahmed Kamruddin, estudiante de máster en UCL, retomó el proyecto. Juntos analizaron un archivo masivo de más de 12,16 millones de observaciones recopiladas entre 2007 y principios de 2026, conservadas por el GFZ Helmholtz Centre for Geosciences de Alemania. El equipo construyó un pipeline en lenguaje Julia para procesar los bits directamente en una base de datos DuckDB, lo que permitió ejecutar consultas sobre diecinueve años de datos de estaciones terrestres globales en milisegundos.

Del corpus total extrajeron 3.994 mensajes únicos de 176 bits. Al calcular la entropía marginal de las cargas útiles mediante un modelo de compresión entrenado con los propios datos, los resultados coincidieron casi a la perfección con una base sintética de ruido aleatorio. Cada medida estadística confirmó que los mensajes del GPS son indistinguibles de datos aleatorios, con la excepción de algunos patrones estructurales claros, como la presencia frecuente de bytes 0xAA (el carácter de negación '¬' en CP437), que en binario equivale a 10101010, un valor usado como marcador intencional.

El momento clave de la investigación llegó al identificar lo que Murdoch denomina "centinelas": patrones de claves que se repiten. Uno de ellos, detectado por primera vez en febrero de 2010, fue transmitido de forma intermitente durante más de una década por decenas de satélites. El 26 de mayo de 2011, los 31 satélites operativos de la constelación GPS emitieron este centinela en cuestión de horas, una señal que el investigador identificó como la posible activación del sistema militar.

Al contrastar estas fechas con documentos desclasificados, incluyendo una presentación de 2015 sobre los calendarios operativos, Murdoch encontró una coincidencia perfecta con el despliegue de la red Over-the-Air Distribution (OTAD) y el sistema Over-the-Air Rekeying (OTAR) del Pentágono. Estos sistemas automatizados reemplazaron la engorrosa distribución manual de claves criptográficas, permitiendo que los receptores GPS militares en todo el mundo fueran recodificados remotamente mediante transmisiones satelitales en lugar de mediante procedimientos presenciales.

En 2022, el sistema entró en una nueva fase. El patrón centinela dominante comenzó a desvanecerse y fue reemplazado por nuevos formatos de mensaje, incluidas transmisiones con un prefijo distintivo "TEXT" que se ha extendido gradualmente por toda la constelación. Murdoch reconoció no estar seguro de qué explica esta transición reciente, aunque sugirió que podría tratarse de una posible modernización de la infraestructura o de la introducción de un nuevo protocolo.

El descubrimiento tiene implicaciones más amplias. Como señaló el propio Murdoch, "cada receptor del mundo decodifica Subframe 4, Page 17. Casi ninguno la ha mirado jamás. La lección se generaliza: hay más que aprender de los bytes que ya llegan a nuestras antenas que de los bytes que desearíamos que estuvieran especificados de otra manera". En sus palabras más rotundas: "Cada satélite GPS es una estación de números. Los receptores siempre estaban escuchando. Solo que no habíamos prestado atención".

El hallazgo abre la puerta a futuras revelaciones: si durante casi veinte años este canal cifrado pasó inadvertido para la comunidad civil, es plausible que existan más secretos ocultos en las señales que damos por sentadas, a la espera de ojos criptográficamente curiosos que sepan dónde mirar.