El club de automovilistas alemán ADAC ha analizado cómo reducir la temperatura del interior de un coche aparcado al sol y ha desmontado la forma más extendida de colocar el parasol. En una prueba con cinco Dacia Sandero idénticas expuestos al sol, el vehículo sin ninguna protección alcanzó 53 °C en el habitáculo, mientras que el mejor resultado se obtuvo cubriendo el coche con una lona reflectante, que dejó la temperatura en 43 °C.
La gran sorpresa llegó al comparar la ubicación del parasol. Colocarlo sobre el parabrisas, por fuera del cristal, redujo la temperatura interior a 45 °C, cuatro grados menos que la opción tradicional de situarlo por dentro, que dejó el habitáculo a 49 °C. Los expertos explican que, cuando el sol incide directamente sobre el cristal, este se calienta y actúa como una lupa, irradiando después más calor hacia el interior.
El estudio recuerda también que, según la DGT, conducir con más de 30 °C en el habitáculo puede tener efectos sobre el organismo similares a los de hacerlo bajo los efectos del alcohol. Para bajar la temperatura al regresar, el ADAC recomienda abrir las ventanas, abanicar el aire con la puerta y orientar el aire acondicionado hacia los pies o el techo en función de si se circula con las ventanillas bajadas o cerradas.
