El ordenador del fondo de un canal escocés

Fuentes: The computer at the bottom of a canal

A finales de los años ochenta, Linn Products, una empresa escocesa de alta fidelidad conocida por su tocadiscos Sondek LP12, envió al fondo del canal Forth and Clyde un procesador diseñado a medida llamado Rekursiv. La máquina verificaba en hardware el tipo y los límites de cada acceso a memoria, recogía su propia basura en silicio y trataba memoria y disco como un único almacén persistente de objetos. Casi cuarenta años después, sus ideas fundamentals viajan en silicio de producción de Arm dentro del proyecto CHERI.

El proyecto arrancó hacia 1981, cuando Ivor Tiefenbrun, fundador de Linn, quiso automatizar su fábrica con un sistema en el que cada pieza tuviera un objeto software asociado. Para ello contrató al profesor David Harland, de la Universidad de Glasgow, y juntos crearon el lenguaje LINGO, un Smalltalk con sintaxis algólica. Como LINGO corría demasiado lento en los VAX de la fábrica, Linn optó por construir hardware propio. En 1984, con unos diez millones de libras del Departamento de Comercio e Industria, fabricó cuatro matrices de puertas en CMOS de 1,5 micras —NUMERIK, LOGIK, OBJEKT y KLOK— a través de LSI Logic.

Cada objeto llevaba un identificador de 40 bits; el chip OBJEKT lo traducía a direcciones físicas, comprobaba tipos y límites en cada acceso y gestionaba un recolector de basura compactador en dos espacios que reubicaba objetos sin tocar las referencias. Memoria y disco formaban un único almacén, y el procesador podía detenerse a mitad de una instrucción mientras un disco externo buscaba el objeto faltante. Además, el juego de instrucciones era un artefacto cargable, de modo que el usuario podía microprogramar C, Prolog, Scheme o PS-algol.

El Rekursiv fracasó por dos motivos: la revolución RISC, que Patterson y Ditzel formalizaron en 1980 al demostrar que instrucciones simples, cachés y buenos compiladores rendían más, y la mejora del 52 % anual de los microprocesadores comerciales entre 1986 y 2003, bautizada como el ataque de los micros asesinos. Las premisas del Rekursiv eran correctas; su error fue de década.