El Niño 2026 sacude al Pacífico y obliga a distinguir entre el riesgo real y la histeria climática

Fuentes: Los números de El Niño son tan fuertes que empiezan a poner nervioso a medio mundo. Tenemos que ser capaces de diferenciar el riesgo de la histeria

El fenómeno de El Niño ha vuelto al Pacífico y lo hace con fuerza excepcional. La oficina CPC de la NOAA estima un 63 % de probabilidad de que el evento sea "muy fuerte" entre noviembre y enero, nivel solo comparable a los episodios más intensos desde 1950. El Niño se declaró oficialmente el 11 de junio tras una Niña apenas testimonial. Los registros recientes muestran anomalías térmicas inéditas, como un índice Niño 3,4 que ha superado los +1,80 °C y desviaciones estándar de hasta 3,46 sobre la media, mientras las olas de calor marinas llegaron en junio a cubrir el 82 % de la superficie oceánica.

Sin embargo, buena parte de estas cifras no miden lo que aparentan. La NOAA ha sustituido este año el índice tradicional ONI por el RONI, una versión relativa que descuenta el calentamiento de base atribuido al cambio climático y permite comparar episodios en un océano cada vez más caliente. En abril, la diferencia era clara: el ONI marcaba +0,23 °C, mientras el RONI se situaba en -0,24 °C. Las cifras brutas siguen siendo reales y preocupantes, pero ofrecen una fotografía distorsionada del estado real del sistema climático.

Los expertos consultados subrayan que El Niño es un mecanismo antiguo que ahora opera sobre un mundo transformado por el calentamiento global, lo que obliga a interpretar los datos con cautela y a separar la alarma fundamentada de la exageración viral en redes sociales. En España, el impacto directo será limitado a corto plazo, pero los efectos globales del fenómeno, incluido un previsible aumento del nivel del mar, acabarán notándose también en el país.