El Mediterráneo occidental atraviesa una ola de calor marina sin precedentes. Una boya oceanográfica de la bahía de Pollença, en Mallorca, registró el 29 de junio de 2026 una temperatura superficial del agua de 32,1 ºC, mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) detectó ese mismo día anomalías térmicas de hasta 8 ºC por encima de la media del periodo 1991-2020 frente al sur de Francia, Córcega, Cerdeña y la península italiana.
Según el Copernicus Marine Service, la temperatura media de la superficie del Mediterráneo durante el primer semestre de 2026 alcanzó los 18,07 ºC, lo que sitúa a este periodo como el tercero más cálido de la serie histórica, solo superado por 2024 y 2025. El 30 de junio, la anomalía global de la temperatura superficial del mar marcó +0,5 ºC, el valor más alto jamás registrado para esa fecha. Además, el servicio Copernicus C3S documentó que junio de 2026 fue el segundo junio más caluroso a nivel global, con 16,54 ºC de media (1,39 ºC por encima del nivel preindustrial).
El calentamiento del Mediterráneo ya supera en 1,5 ºC la era preindustrial y avanza un 20 % más rápido que la media mundial. Las proyecciones apuntan a un incremento de hasta 5,6 ºC para 2100 si no se reducen las emisiones. Las altas temperaturas marinas incrementan la evaporación, disparan la humedad relativa entre el 80 % y el 90 % y favorecen noches tórridas en la costa.
