Mark Zuckerberg publicó un manifiesto de 6.500 palabras sobre la "superinteligencia personal" que Meta AI está desarrollando. TechCrunch sostiene que el texto, lejos de convencer al público, intensifica la desconfianza hacia los grandes ejecutivos tecnológicos. El artículo repasa el historial de Zuckerberg, marcado por la impopularidad de Facebook en EE. UU.: una encuesta de Pew cifra en el 64 % la proporción de estadounidenses que considera las redes sociales perjudiciales para la democracia, y un tribunal acaba de imponer a Meta una multa de 567 millones de dólares en un caso de seguridad infantil.
El ensayo critica los argumentos del fundador de Meta por abstractos y desconectados del uso real de la IA. En educación, Zuckerberg describe tutores personalizados, aunque la práctica más frecuente de los chatbots (ChatGPT, Claude, Gemini) es ayudar a los estudiantes a hacer trampa en trabajos y ensayos, sin sistemas robustos de marcas de agua. En justicia, propone un abogado superintligente para todos, pero el texto omite el riesgo de litigantes abusivos o de mayor burocracia.
La columna contrasta el tono evasivo de Zuckerberg con el de otros líderes del sector, como Sam Altman y Dario Amodei, que reconocen los peligros de la tecnología e intentan transmitir confianza. Concluye que un ensayo tan abstracto y optimista sin autocrítica aleja al público y erosiona la credibilidad de toda la industria.
