Un texto firmado de forma anónima y fechado el 20 de julio de 2026 exhorta a los programadores de Internet a rechazar el desarrollo de sistemas de vigilancia masiva y a crear, en su lugar, software y hardware que protejan la privacidad frente a Estados y corporaciones. El escrito acusa a empresas como Palantir de fusionar la violencia estatal con la eficiencia corporativa para dar lugar a una nueva forma de «tecnofascismo», y denuncia que la vigilancia, inicialmente justificada por amenazas externas, termina aplicándose contra inmigrantes, disidentes y, en última instancia, contra toda la población.
El manifiesto sostiene que los derechos solo pueden garantizarse mediante el «poder duro del código», no mediante regulaciones, y aboga por la descentralización tecnológica como vía de supervivencia frente a la represión. Incluye una crítica a la gerontocracia gobernante, al declive del imperio estadounidense y al riesgo de una guerra nuclear, así como advertencias sobre la guerra automatizada, la identidad digital biométrica y el uso de la propaganda por los monopolios de redes sociales. También reivindica el anonimato en línea como condición de la libertad individual y de la organización política autónoma. En su tramo final, el documento queda truncado al hablar de las «guerras culturales» como operación psicológica de la «clase Epstein».
