Uber ha ampliado discretamente su oferta más allá de la movilidad y la entrega: reservas de hoteles con Expedia, alquiler de barcos en Europa, compras a través de un servicio de conserjería y una unidad de seis meses llamada AV Labs, que equipa una flota separada de la red de conductores con sensores para recopilar datos de conducción y reforzar sus alianzas con socios de vehículos autónomos, entre ellos Waymo, con quien compite en algunas ciudades. Lo explicó en entrevista con TechCrunch el director de Producto de la empresa, Sachin Kansal, que defendió la estrategia de viajes como tercer pilar junto a trayectos y comida. Kansal enmarcó los servicios financieros en torno a conductores, repartidores y comerciantes, con la tarjeta de débito Uber Pro como pieza central, y descartó crear un producto de compra ahora y paga después para no duplicar lo que ya ofrecen sus socios. Sobre la membresía Uber One, que suma 51 millones de usuarios y representa cerca de la mitad de las reservas, apuntó que los suscriptores tienden a usar más las dos verticales, lo que demuestra el efecto de venta cruzada. Defendió que Uber Eats es rentable por sí sola desde hace varios trimestres, minimizó la presión competitiva de Airbnb, Lyft, DoorDash o Delivery Hero y explicó el fin del piloto con Waymo en Phoenix —donde solo operaban una docena de vehículos— mientras se amplía la alianza en Austin y Atlanta, con cientos de coches. Uber, dijo, no aspira a ser proveedora de autonomía de nivel 4, sino a habilitar una red híbrida con múltiples socios.
