Las manos robóticas se han convertido en el principal cuello de botella de la robótica humanoide. Zhou Yong, fundador de la china LinkerBot, asegura que fabricar una mano es "cien veces más difícil" que construir el robot entero, porque concentra una destreza diez veces superior en un volumen que es solo una décima parte del cuerpo. La ventaja china reside en su cadena de suministro, ágil y barata, que permite a LinkerBot producir 5.000 manos al mes, una cifra inigualable fuera del país. Empresas como Wuji Technology, fundada por Pan Yunzhe tras intentarlo en Estados Unidos, confirman que allí la fabricación de hardware era prácticamente imposible.
Sin embargo, el hardware es solo la mitad del problema. Controlar la mano como una humana sigue sin resolverse: faltan datos sobre cómo se mueve y qué siente al tocar algo, una carencia que los LLM no sufren porque se entrenaron con el contenido de internet. Wuji prueba guantes con sensores para capturar movimientos cotidianos. El sector chino de manos robóticas facturó 7.400 millones de dólares en 2025, casi cuatro veces más que en 2024, y LinkerBot aspira a una valoración de 6.000 millones. China ya fabrica el 90% de los humanoides del mundo y concentra más de un millón de empresas de robótica, un 40% más que el año pasado.
La Federación Internacional de Robótica, no obstante, advierte que los humanoides polivalentes siguen estando lejos.
