El matemático Daniel Litt, de la Universidad de Toronto, presentó en una cumbre sobre el futuro de las matemáticas organizada por OpenAI una charla titulada "The End of Mathematics", en la que imagina un escenario, que aclara no predictivo, en el que la disciplina podría estancarse pese a que la IA se vuelva robustamente sobrehumana en tareas matemáticas. Litt parte de la premisa, asumida para propiciar el debate, de que los modelos alcanzarán ese nivel y describe una trayectoria por años.
En 2026, los modelos ya generan una avalancha de resultados en arXiv y replican con rapidez hallazgos recientes, como la conjetura de Feige 1/e, resuelta casi a la vez por tres grupos, dos de los cuales reconocieron haber usado IA. Al mismo tiempo, foros tradicionales como MathOverflow pierden preguntas y respuestas, indicador de que la comunidad se está desconectando del trabajo.
En 2027, al estar "mal tasados" los incentivos clásicos (publicar, probar teoremas, resolver conjeturas), Litt sostiene que la estrategia dominante será jugar a la máquina tragaperras de conjeturas: pedir a Codex que las elija, las resuelva y verifique el trabajo, produciendo múltiples papers cortos al día. Varios colegas ya rehúyen hablar de sus avances por miedo a que un modelo los resuelva antes de publicar.
En 2028 aparece la autoformalización barata y eficaz, que llena lagunas en la literatura, aunque las formalizaciones divergen del texto original en aspectos no siempre obvios. A partir de 2029 los modelos asumen todas las funciones de los matemáticos humanos, que pasan a dirigir agentes como si fuera un "trabajo de laboratorio". Litt advierte que sin adaptación institucional se dejará de formar математиicos profundos y se premiará a quienes ni se implican ni se preocupan por las matemáticas, lo que vuelve insostenible la práctica. Con todo, el autor se declara ampliamente optimista y confía en que las matemáticas sobrevivan y florezcan.
