El 8 de abril de 2024, un eclipse solar redujo en 45 minutos la producción fotovoltaica de Texas de 13,8 GW a 800 MW, según datos de ERCOT. El gas cubrió cerca del 80% del hueco y las baterías aportaron alrededor de 1,4 GW. Aquella jornada se ha convertido en la mejor referencia para anticipar lo que ocurrirá en la red eléctrica española durante los próximos eclipses.
El 12 de agosto de 2026, cuando la sombra lunar recorra España de A Coruña a Mahón, el impacto será mínimo: el eclipse se producirá entre las 20:28 y las 20:32, con el Sol a solo 12 grados sobre el horizonte en Galicia y 2 en Baleares, cuando la fotovoltaica ya se está apagando. Los cálculos estiman una perturbación adicional de entre 4 y 5 GW, dentro del rango habitual de las tardes de agosto.
El verdadero desafío llegará el 2 de agosto de 2027, entre las 10:45 y las 11:20, con la Luna tapando entre el 70% y casi el 100% del disco solar. A esas horas, el 65% del parque fotovoltaico español —concentrado en Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura— estará en plena rampa de producción. El Gobierno creó una comisión con trece ministerios para los eclipses de 2026-2028, pero no existe aún un plan público específico para la red en 2027.
