El investigador Bartomeu Mestre ha presentado una solicitud ante el Gobierno de España para que el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática estudie la inclusión del Cristo de Felanitx en el catálogo estatal de elementos contrarios a la memoria democrática. La controversia gira en torno a la simbología de la escultura, inaugurada en 1934, que el investigador sostiene que fue modificada deliberadamente tras la muerte del canónigo Mateu Alzamora para evocar el saludo romano, asociado al fascismo. Mestre, conocido como 'Balutxo', argumenta que el cambio de diseño, que pasó de un Sagrado Corazón a una figura con brazo extendido, introdujo una connotación política que debe ser contextualizada. El PP local amenaza con acampar bajo la estatua, mientras que Hazte Oír ha reclamado su declaración como Bien de Interés Cultural. Mestre insiste en que su objetivo no es derribar el monumento, sino conocer su historia completa, apoyándose en documentación histórica que revela que el proyecto original de Mateu Oliver contemplaba una imagen humilde y moderna, alejada de la ostentación. La construcción, iniciada en 1929, alcanzó los 37 metros de altura. La inyección de la memoria histórica busca obligar a una explicación pública de cómo la figura religiosa se transformó en un símbolo que, según los críticos, conecta con la estética del fascismo italiano, alemán y español.
