Un profesional de la tecnología expresa una profunda frustración y aislamiento debido a su firme postura anti-IA. Cree que las formas actuales de IA causan daños irreversibles: daños medioambientales, explotación laboral, robo a comunidades marginadas, deterioro cognitivo, centralización del poder, desinformación, degradación de la web y destrucción de carreras. Describe cortar la relación con amigos y comunidades que promueven la IA, abandonar una presentación que utilizó Copilot para argumentar en contra de la IA, y sentirse mal al ver que un grupo de teatro utilizó ChatGPT para un cartel. Critica la aceptación acrítica de la IA por parte de usuarios comunes, que confían en alucinaciones y dejan de contribuir a fuentes como Wikipedia. El autor reconoce que algunos se ven obligados a utilizar la IA, pero juzga a aquellos que la usan por conveniencia. Lamenta las relaciones perdidas y se siente como un marginado, concluyendo que tener convicciones morales sobre la IA conduce al aislamiento social y a un coste emocional.
El coste de la conciencia: Por qué oponerse a la IA significa perder amigos y comunidad en el sector tecnológico
