El consejo de vigilancia del Grupo Volkswagen rechazó por 12 votos contra 7 una propuesta de la dirección destinada a revertir la caída de márgenes del fabricante alemán, según Reuters. El plan, presentado el 9 de julio de 2026, no incluyó públicamente cierres de fábricas ni despidos, aunque esa medida se esperaba y habría sido la más lesiva para la plantilla.
El mayor fabricante europeo de automóviles, propietario de Audi, Porsche, Škoda y Lamborghini, arrastra problemas en China y Norteamérica, donde pierde cuota de mercado, y soporta el coste de los aranceles. En su mercado doméstico europeo, en cambio, las ventas de vehículos eléctricos crecen con fuerza.
La estructura de poder dentro del grupo difiere de la de sus competidores: la mitad de los 20 asientos del consejo de vigilancia los designan los comités de empresa, y dos más corresponden a Baja Sajonia, estado alemán copropietario de la compañía. Por ello, cualquier recorte de plantilla choca con la oposición sindical.
En 2024, dirección y sindicatos ya negociaron durante meses antes de pactar la supresión de 35.000 puestos de trabajo hasta 2030, el último episodio de una larga secuencia de conflictos laborales por intentos de reducción de plantilla.
