La industria farmacéutica centra su atención en las orexinas, dos péptidos que regulan la vigilia, con la esperanza de replicar el éxito clínico y comercial de los fármacos basados en GLP-1. Ese grupo de medicamentos, desarrollado inicialmente para la diabetes y popularizado por su efecto adelgazante, ha ampliado después sus indicaciones a enfermedades cardíacas, renales y apnea del sueño, entre otras. Las orexinas son la nueva frontera: las compañías apuestan por fármacos que imiten o modulen este sistema para tratar trastornos neurológicos y psiquiátricos. La comparación con Ozempic refleja tanto la magnitud de las expectativas comerciales como la estrategia de buscar dianas hormonales ya validadas para extenderlas a nuevas patologías. El artículo, publicado en la edición impresa del 15 de agosto de 2026 bajo el titular "Wide awake", anticipa una posible oleada de ensayos clínicos y acuerdos de licencia en torno a estas moléculas en los próximos años.
