El fundador y CEO de Telegram, Pável Dúrov, ha denunciado públicamente que la retirada temporal de la aplicación de la App Store de Apple el lunes por la noche fue consecuencia de una maniobra de chantaje por parte de un extorsionador que introdujo deliberadamente material de abuso sexual infantil (CSAM, por sus siglas en inglés) en un chat público de la plataforma. Según Dúrov, el objetivo del atacante no era difundir contenido ilegal, sino forzar la eliminación de la aplicación como represalia contra los administradores de grupos que se negaron a pagar un rescate.
En una declaración publicada en la red social X, Dúrov explicó los detalles técnicos de lo ocurrido. Afirmó que el chantajista editó un mensaje antiguo dentro de un grupo activo e insertó contenido ilegal modificado mediante inteligencia artificial. Este método permitió que el material permaneciera oculto para los miembros del grupo, impidiendo que lo detectaran y lo reportaran internamente. Según el CEO de Telegram, este tipo de "extorsionadores de derribo" utilizan cuentas automatizadas para plantar contenido prohibido en comunidades públicas y, posteriormente, denunciarlo directamente a Apple con el fin de provocar la retirada de la aplicación.
"Apple retiró Telegram de la App Store antes de contactarnos. Esto crea un riesgo sistémico potencial para cada aplicación móvil que aloja contenido generado por usuarios", advirtió Dúrov en su comunicado. "Si una app utilizada por más de mil millones de personas puede ser retirada de la App Store sin advertencia previa, cualquier app puede serlo". El empresario insistió en que la moderación de Telegram es eficaz y que el hecho de que los atacantes tengan que recurrir a trucos técnicos como editar mensajes antiguos demuestra que los sistemas de control funcionan.
La respuesta de Apple, según recoge el medio 20minutos, justificó la retirada argumentando que la plataforma albergaba grupos relacionados con el abuso infantil, la venta de productos prohibidos y la difusión de contenido violento. No obstante, la compañía no ofreció más detalles sobre el proceso que llevó a la suspensión ni respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios de medios como The Verge.
El incidente ocurre en un contexto complicado para Dúrov y su empresa. Recientemente, Rusia emitió una orden de arresto contra el CEO de Telegram, acusando a la plataforma de facilitar el terrorismo. Además, en 2024 Dúrov fue detenido en Francia y enfrenta cargos que incluyen la facilitación de transacciones ilegales. Estos antecedentes añaden una capa de complejidad a un episodio que, según la versión del propio Dúrov, ilustra un patrón de ataques coordinados contra la plataforma.
Dúrov quiso lanzar una advertencia al ecosistema tecnológico en general. Alertó de que las tácticas de los extorsionadores están evolucionando y representan un riesgo para comunidades en todas las redes sociales. "Telegram tiene una amplia experiencia identificando los trucos utilizados por bandas de reportes coordinados y protegiendo comunidades legítimas, incluso cuando hacerlo pone en riesgo nuestra propia aplicación", señaló. "Otras plataformas pueden no estar igualmente preparadas".
El episodio ha reavivado el debate sobre la moderación de contenidos en los servicios de mensajería y sobre los procedimientos de las grandes tiendas de aplicaciones a la hora de retirar apps utilizadas por cientos de millones de personas. Mientras Apple defiende su decisión como una medida para proteger a los usuarios, Dúrov sostiene que la actuación de la compañía fue precipitada y desproporcionada, al no contactar previamente con Telegram antes de proceder a la retirada.
Por el momento, Telegram ya ha sido restablecida en la App Store tras varias horas de bloqueo, y un desarrollador logró eliminar el contenido ilegal y bloquear al usuario responsable. Sin embargo, el caso deja interrogantes sobre cómo plataformas con miles de millones de usuarios pueden protegerse frente a ataques deliberados diseñados para comprometer su reputación, y sobre los protocolos de actuación de Apple ante denuncias de contenido ilegal en aplicaciones de terceros. La situación pone de relieve la tensión existente entre la necesidad de actuar con rapidez ante contenidos sensibles y la de garantizar el debido proceso antes de tomar medidas drásticas contra servicios utilizados a escala global.
