La primera ola de calor del verano, iniciada tras el 21 de junio, ha dejado temperaturas superiores a los 40 grados en gran parte de España, con noches tropicales que dificultan el descanso. Además del riesgo para la salud física, el calor intenso se relaciona con un incremento de la violencia, según diversos estudios. Una investigación de científicos españoles publicada en 2018 en 'Science of The Total Environment' concluyó que un aumento de 10 grados en la temperatura media se asocia a corto plazo con un incremento del 9% en el riesgo de delitos violentos. El estudio, basado en llamadas al teléfono de violencia de género en la Comunidad de Madrid entre 2008 y 2016, detectó un aumento de la violencia ya desde el día siguiente al inicio de una ola de calor, con un incremento más acusado a partir del quinto día. La psicóloga sanitaria Mercedes Bermejo explica que las altas temperaturas aceleran los ritmos de agresividad y el cansancio, generando desajustes fisiológicos que afectan a las emociones y a las interacciones familiares. Las noches tropicales, con temperaturas por encima de 20 grados, impiden un sueño reparador y aumentan la irritabilidad y el riesgo de violencia. Según la experta, el calor provoca desajustes en la biología que mantienen a las personas más tensas, activadas y enfadadas, reduciendo su capacidad de respuesta ante las demandas cotidianas.
