España encara 2026 a un paso de superar por primera vez los 100 millones de turistas extranjeros, una cifra que Oxford Economics y el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, consideran probable. Según el INE, en el primer semestre del año visitaron el país 46,6 millones de personas (+4,6%), con un gasto de 63.836 millones de euros (+7%). Solo en junio llegaron 9,7 millones de turistas, un 2,9% más, con un gasto medio de 1.393 euros por visitante. Los británicos, alemanes, franceses y nórdicos fueron los más generosos. Si el ritmo del segundo semestre de 2025 se mantuviera estable, el año se cerraría con casi 99 millones; Oxford incluso estima que la redirección de turistas desde Oriente Medio podría elevar la cifra hasta 109 millones.
Sobre ese horizonte favorable planea, sin embargo, un riesgo creciente: las olas de calor. CaixaBank Research advierte, a partir de datos de pagos con tarjetas extranjeras, que la canícula reduce la fidelización: tras episodios térmicos extremos, la probabilidad de que un turista regrese cae un 15%, y quienes vuelven prefieren destinos o fechas más frescas. El adelanto de las vacaciones por parte de turistas europeos para esquivar las altas temperaturas ya se nota en las estadísticas: en mayo de 2026 se contabilizaron 10,26 millones de visitantes, más que en junio (9,74 millones), un patrón inédito desde al menos 2016.
