El 28 de octubre de 2026, el tren AVE 2080 de Renfe chocó contra el tren Iryo 6076 en la estación de Urda (Toledo), provocando el segundo accidente grave de alta velocidad en España en este año. El siniestro se produjo tras la caída del sistema de seguridad LZB, que detuvo el tráfico en un tramo de 69 kilómetros. El centro de control de Atocha ordenó a los maquinistas continuar la marcha "con normalidad", una instrucción que el protocolo exige solo en caso de emergencia y que debe ser "marcha a la vista". Aunque un maquinista alertó inicialmente a la corrección, la orden se mantuvo. El AVE 2080, con 397 pasajeros, recuperó la velocidad normal y recorrió 25 kilómetros sin ser avisado de que el Iryo 6076 permanecía detenido. Al alcanzarlo, el AVE superó los 100 km/h, descarriló ambos trenes y causó la caída de varios coches al terraplén. El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el incidente de "inexplicable" y señaló que el Iryo pudo haber recibido la orden errónea, aunque no pudo confirmarlo. El accidente ha generado una investigación para determinar las causas técnicas y humanas del error de gestión.
