El aire acondicionado no solo enfría la casa durante una ola de calor: también produce agua por condensación, entre 1 y 2 litros por hora según el equipo y la temperatura exterior. Se trata de agua desmineralizada, similar al agua destilada, que la mayoría de personas desecha sin más. Sin embargo, esa agua tiene aprovechamientos concretos en el hogar: limpiar ventanas y superficies brillantes sin dejar marcas de cal, llenar el depósito del limpiaparabrisas del coche, usarlo como aclarado final tras un lavado a mano o sustituir el agua destilada de la plancha. También sirve para regar plantas, siempre que se complemente con fertilizante, ya que carece de nutrientes. En cambio, no se recomienda beberla ni cocinarla, porque atraviesa filtros y conductos donde pueden acumularse suciedad y bacterias, por lo que no es agua potable ni apta para mascotas.
A gran escala, el recurso cobra mayor relevancia. La Universidad de Rice, en Houston, reutiliza desde 2008 el agua de condensación de su climatización para sus sistemas de refrigeración y calcula un ahorro de unos 45 millones de litros al año. El edificio federal Ralph H. Metcalfe, en Chicago, obtiene alrededor de medio millón de litros anuales con un sistema equivalente. En hoteles es habitual aprovechar esta agua para las cisternas de los inodoros, y en la industria se exploran aplicaciones adicionales como la de alimentar sistemas sanitarios.
