AXA e Ipsos publicaron el 2 de junio de 2026 la nueva edición de su informe Mind Health, basado en una encuesta realizada entre enero y febrero a 19.000 adultos de 18 países. El estudio muestra un deterioro continuado de la salud mental: el 46% de los encuestados afirma estar luchando o languideciendo, y en 10 de los 16 países con datos comparables las puntuaciones de salud mental son las más bajas desde 2021.
El informe aborda el papel ambivalente de la tecnología. Los encuestados pasan una media de 5,1 horas diarias frente a pantallas entre semana —excluyendo trabajo y fines de semana—, con picos de 6,4 horas en Filipinas y Tailandia. Dos de cada tres consideran que esa exposición tiene efectos negativos, aunque moderados, sobre su salud mental.
En paralelo, la inteligencia artificial se consolida como recurso de apoyo: el 61% declara utilizarla para cuestiones de salud mental, una práctica especialmente extendida en China, Filipinas y Turquía. Entre los usuarios, el 55% se muestra satisfecho con los consejos recibidos, pero el 32% se ha sentido incómodo con alguno y el 28% asegura que ciertas recomendaciones les llevaron a conductas perjudiciales. El 43% de las personas en posible sufrimiento mental no consultó a ningún profesional en el último año, lo que abre la puerta a alternativas como la IA, percibida como gratuita, inmediata, disponible 24 horas y menos estigmatizante. Aun así, solo el 38% confía más en las plataformas de IA que en profesionales.
El impacto es también económico: según la OMS, los trastornos depresivos y de ansiedad generan pérdidas de productividad de un billón de dólares anuales. En Francia, ya son la primera causa de baja de larga duración, y el 84% de los empleados participaría en programas de bienestar ofrecidos por su empresa.
