El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos no difunde desde el pasado 9 de abril su informe quincenal de detenciones y deportaciones, previsto por ley desde 2019. La opacidad coincide con la muerte de dos inmigrantes a manos de agentes de ICE en la última semana y con un contexto de creciente escrutinio sobre la política migratoria de la Administración Trump.
En su último reporte, ICE cifró en más de 60.000 las personas bajo custodia. Por correo electrónico, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aseguró a The Marshall Project que, hasta el 24 de junio, se habían arrestado a más de 981.000 personas y deportado a 948.000 desde la investidura de Trump en enero de 2025, además de estimar 2,2 millones de “autodeportaciones”, un concepto que el departamento no ha definido.
La falta de datos ha motivado al menos tres demandas judiciales, interpuestas por medios de comunicación, centros de estudio y grupos de distinto signo político, entre ellos el Deportation Data Project de las universidades de California en Berkeley y UCLA. ICE atribuye el retraso a una serie de cierres administrativos, aunque expertos cuestionan esa justificación porque otras agencias, como la CBP, sí han actualizado sus estadísticas. La ley exige al director de ICE publicar el informe en formato abierto y descargable cada dos semanas; el incumplimiento actual es el más prolongado desde la entrada en vigor de la norma.
