El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, ordenó a los centros de datos y a otros grandes consumidores eléctricos del país que activaran sus generadores de respaldo ante la ola de calor que azotó la costa este la semana pasada, con temperaturas que rondaron los 40 grados en varios estados. La medida busca reducir la presión sobre la red eléctrica, saturada por el uso masivo de aires acondicionados, y el gestor PJM batió su récord histórico de demanda, establecido dos décadas atrás.
La orden exime a estos equipos de las limitaciones habituales de calidad del aire. Los generadores, alimentados con diésel y gas natural, emiten monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y partículas en suspensión. Según un análisis del Washington Post, Virginia cuenta con al menos 10.500 generadores diésel instalados; un funcionamiento de apenas una hora a la semana equivaldría, en impacto sanitario, al de cinco grandes centrales de gas combinadas y se asocia a miles de episodios de asma anuales.
Estados Unidos concentra más de 4.300 centros de datos, con 637 en Virginia, 133 en Nueva York, 133 en Pensilvania y 93 en Carolina del Norte. PJM carece de un sistema extenso de baterías para almacenar energía en picos de demanda, a diferencia de California o Texas. La decisión sienta un precedente sobre la suspensión temporal de la normativa ambiental para garantizar la estabilidad de la red.
