Un análisis reciente cuestiona la noción de excepcionalismo estadounidense, argumentando que Estados Unidos se está convirtiendo en una anomalía en comparación con otras naciones desarrolladas, más que en un modelo a seguir. El país ha retirado recientemente de 66 acuerdos internacionales y se prepara para abandonar la Organización Mundial de la Salud. El artículo destaca que, si bien EE. UU. lidera en ciertos aspectos como la suscripción de banda ancha móvil y la inversión extranjera directa, consistentemente se queda atrás en indicadores clave de bienestar como la esperanza de vida, la seguridad, el equilibrio entre trabajo y vida, y la confianza en el gobierno, en comparación con otros países de la OCDE. Por ejemplo, EE. UU. gasta más en salud pero vive menos, tiene tasas de encarcelamiento significativamente más altas y no ofrece licencia parental remunerada, a diferencia de la mayoría de las naciones desarrolladas. El análisis concluye que, en lugar de ser una excepción positiva, Estados Unidos a menudo se destaca por razones negativas, y que la promesa de un futuro 'más excepcional' podría ser una realidad si el país continúa su trayectoria actual.
