EE.UU. abre una investigación sobre el despliegue del Cybercab de Tesla en Austin

Fuentes: theverge.com, Feds launch investigation into Tesla's Cybercab deployment

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) de Estados Unidos abrió una investigación sobre el despliegue del Cybercab de Tesla en Austin, Texas, horas después de que el fabricante pusiera en circulación las primeras unidades del vehículo, que carece de volante, pedales y espejos retrovisores. El regulador federal busca determinar si la compañía puede certificar por sí sola que su robotaxi cumple con los estándares federales de seguridad vehicular (FMVSS), que tradicionalmente exigen controles manuales como pedales de freno y volante.

Según la notificación oficial publicada el viernes, la NHTSA examinará "el proceso y los datos técnicos en los que Tesla se basó al certificar el Cybercab y cuestiones relacionadas". La agencia también evaluará "en qué medida la certificación de Tesla dependió de determinar que ciertos estándares federales de seguridad son inaplicables al Cybercab", lo que sugiere dudas sobre la interpretación legal adoptada por la empresa.

El Cybercab fue presentado en un evento privado celebrado el jueves en Austin para celebrar su lanzamiento público. Tesla registró 45 unidades ante el Departamento de Vehículos Motorizados de Texas, aunque la investigación de la NHTSA cubre aproximadamente 1.000 vehículos, según The Verge, lo que indica que la cifra podría crecer rápidamente.

El vehículo forma parte del servicio Robotaxi que Tesla planea expandir a otras ciudades y eventualmente vender al público a un precio estimado de 30.000 dólares. Sin embargo, su despliegue en vía pública se topa con un marco regulatorio que el propio Departamento de Transporte ha intentado flexibilizar: a finales de junio, la administración Trump propuso eliminar el requisito de pedales de freno para vehículos diseñados para conducirse de forma autónoma, una medida que habría beneficiado directamente a Tesla, pero que aún no se ha concretado.

El caso recuerda al precedente de Zoox, la filial de Amazon, que en 2024 lanzó su lanzadera autónoma sin volante y afirmó cumplir con todas las normas de seguridad. La NHTSA abrió entonces una investigación similar y, durante dos años, la empresa solo pudo operar sus vehículos con fines de demostración. No fue hasta julio pasado cuando obtuvo permiso para cobrar pasajes a pasajeros, un horizonte temporal que podría aguardar también a Tesla.

La investigación se produce en un contexto particularmente complicado para Elon Musk. Aunque el empresario mantiene una estrecha relación con la Casa Blanca y es uno de los principales donantes del Partido Republicano, su relación con el secretario de Transporte, Sean Duffy —quien supervisa la NHTSA— es notoriamente tensa. Musk lo habría llamado "Sean Dummy" según reportó Politico el año pasado, lo que sugiere que la empresa no debería esperar un trato preferencial del regulador.

Además, la NHTSA mantiene otra investigación abierta contra Tesla que abarca 3,2 millones de vehículos equipados con el sistema Full Self-Driving y que podría derivar en una retirada masiva del mercado. La situación refleja la filosofía de Musk de "pedir perdón en lugar de permiso" cuando sus productos rozan los límites regulatorios, una estrategia que ahora enfrenta su prueba más visible con el Cybercab.

La investigación, técnicamente denominada "consulta de auditoría" (Audit Query), no impide que Tesla continúe fabricando o desplegando los Cybercab, pero sí cuestiona sus perspectivas comerciales a corto plazo. El principal interrogante es si la compañía podrá cobrar por los traslados mientras dura el proceso, una decisión que la NHTSA deberá tomar en las próximas semanas y que establecerá un precedente clave para la industria de los vehículos autónomos en Estados Unidos. Por ahora, el sueño de Musk de popularizar un taxi sin conductor se enfrenta a la realidad de un sistema regulatorio diseñado para una era de automóviles muy diferente a la que su Cybercab pretende inaugurar.