EA completa su salida a bolsa tras la compra de 55.000 millones liderada por Arabia Saudí

Fuentes: EA completes $55 billion buyout, becomes a private company, bbc.co.uk, theguardian.com

Electronic Arts (EA), uno de los gigantes de la industria del videojuego, ha completado oficialmente su salida de los mercados bursátiles tras la finalización de la operación de compra por 55.000 millones de dólares (unos 41.000 millones de libras) liderada por el Fondo Público de Inversión (PIF) de Arabia Saudí, junto con Silver Lake y Affinity Partners. La transacción, anunciada en septiembre de 2025, supone la mayor compra apalancada de la historia, al incluir 20.000 millones de dólares de financiación mediante deuda proporcionada por JPMorgan, según informó la BBC.

Con la finalización del acuerdo, EA deja de cotizar en bolsa y pasa a ser una empresa privada. El PIF saudí controlará aproximadamente el 93,4% de la nueva compañía, según datos publicados por The Wall Street Journal y recogidos por The Verge. Affinity Partners, el fondo dirigido por Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, también forma parte del consorcio comprador.

La operación convierte a esta adquisición en la segunda mayor compra en la historia del sector del videojuego, solo por detrás de los 69.000 millones de dólares que Microsoft pagó por Activision Blizzard en 2023. En el último lustro, la industria ha sido testigo de una oleada de megafusiones: Microsoft adquirió también ZeniMax Media (matriz de Bethesda) por 7.500 millones, y Take-Two compró Zynga por 12.700 millones, recordó The Verge.

El cierre del acuerdo se produce en un momento de fuertes tensiones financieras para EA. Aunque la compañía generó 7.500 millones de dólares en ingresos el pasado año y su reciente Battlefield 6 batió récords de franquicia con más de 7 millones de copias vendidas en sus primeros tres días, el título estuvo acompañado de nuevos despidos en los equipos de desarrollo. Analistas como Jason Schreier, de Bloomberg, han advertido de que la enorme deuda contraída podría traducirse en "despidos masivos, una monetización más agresiva y otras grandes medidas de recorte de costes". Christopher Dring, editor de The Game Business, apuntó que el carácter de la operación implica también "un enfoque muy directo por parte del grupo inversor", dado que los fondos de capital privado suelen gestionar las compañías de forma agresiva.

El consejero delegado de EA, Andrew Wilson, que mantendrá su cargo, envió un mensaje a la plantilla en el que aseguró sentirse "más optimista que nunca" sobre el futuro de la empresa y destacó que las "oportunidades que se avecinan son extraordinarias". En una línea similar, The Verge recoge que la dirección parece dispuesta a apostar por las franquicias más rentables —Battlefield, EA Sports FC, Madden NFL y Los Sims— en lugar de experimentar con títulos más pequeños, una tendencia que comparten otros editores como Ubisoft y Xbox.

La compra ha despertado preocupación entre parte de la comunidad de jugadores. La organización Players Alliance HQ ha impulsado una petición para que los gamers se dirijan a sus representantes políticos y se opongan a la transacción. Su principal temor es que la llegada del PIF como propietario mayoritario pueda influir en decisiones creativas de franquicias como Los Sims, conocidas por su defensa de la inclusión y las relaciones LGBTI+. En Arabia Saudí, las relaciones homosexuales consentidas pueden castigarse con la pena de muerte o la flagelación bajo interpretaciones de la ley islámica, recordó la BBC. El grupo defensor advierte de que temas como la libertad de expresión, el género o la comunidad LGBTIQ+ podrían "reducirse o censurarse por completo" en las grandes franquicias.

Más allá del negocio, expertos como George Osborn, autor de Power Play: Video Games, Politics and the Battle for Global Influence, sostienen que el atractivo de EA para el PIF no es puramente económico. Los juegos de servicio en directo de la compañía son "aparentemente eternos" y se actualizan continuamente tras su lanzamiento, lo que ofrece ingresos recurrentes. Pero, sobre todo, EA constituye "un activo de poder blando profundamente arraigado en la comunidad deportiva". El PIF ya controla el club de fútbol Newcastle United y ha adquirido cuatro equipos de la liga saudí, además de patrocinar torneos como la Esports World Cup 2025. Poseer EA, según Osborn, otorga a Arabia Saudí una relación con "20.000 jugadores, 750 clubes y 35 ligas" en el deporte profesional, aunque estas inversiones han sido criticadas como una forma de "sportswashing" para mejorar la imagen internacional del país.

Con la operación ya cerrada, el futuro inmediato de EA dependerá de cómo gestione los 20.000 millones de deuda y de si la presión financiera fuerza recortes y una apuesta aún mayor por sus franquicias estrella. La dirección asegura que comienza "un nuevo capítulo" lleno de optimismo, pero la comunidad de jugadores y los analistas observan con atención los primeros movimientos de unos nuevos dueños que combinan intereses financieros, deportivos y geopolíticos.