La DXRacer Martian Pro es una silla gaming que integra batería, motores y funciones de bienestar pensadas para sesiones largas frente al ordenador. Su respaldo se reclina entre 90 y 135 grados mediante una manilla eléctrica, el soporte lumbar emplea dos airbags ajustables en altura y profundidad, el reposacabezas se fija con imanes y el asiento incorpora ventilador, calefacción de tres niveles y masaje. Todo se alimenta de una batería de 5.000 mAh con autonomía declarada de hasta 360 horas.
Tras tres semanas de uso, el autor destaca la firmeza de la espuma X-Comfort Foam (70 kg/m³), la estabilidad del conjunto (32,4 kilos en talla XL) y, sobre todo, el ajuste lumbar neumático, que resuelve la histórica pelea con los cojines lumbares. El ventilador del asiento supone una mejora notable en climas cálidos durante el verano. Como puntos débiles señala el uso extensivo de plástico en piezas decorativas —desentonando en un producto de 899 euros—, el corte automático de diez minutos en las funciones de masaje y ventilación, y la dependencia de la carga de la batería para las funciones eléctricas, aunque pueda usarse mientras se recarga.
La silla se vende en piel sintética EPU o tela, en tallas L y XL, con reposabrazos 4D, base de aluminio, pistón clase 4 y ruedas de PU de 60 mm. Se sitúa en una franja intermedia entre Secretlab y las sillas premium de ergonomía, y combina ergonomía con tecnología a un precio elevado pero respaldado por su rendimiento.
