La empresa de apuestas deportivas DraftKings emplea inteligencia artificial para identificar a jugadores que suelen perder y les envía publicidad personalizada diseñada para retenerlos en la plataforma. Según el New York Times, la compañía utiliza los registros de apuestas de sus usuarios para entrenar modelos de aprendizaje automático que detectan patrones de juego problemático. Una vez identificados, estos usuarios reciben promociones dirigidas que los incitan a realizar más apuestas, las cuales DraftKings considera probablemente perdidas. Esta estrategia aprovecha la vulnerabilidad de los usuarios para generar beneficios, en lugar de mitigar el riesgo asociado al juego. La adopción de IA por parte de las empresas ha amplificado los daños de la publicidad conductual en línea, ya que permite procesar grandes volúmenes de datos con mayor velocidad y precisión. Además, los datos recopilados para esta publicidad alimentan a la industria de la vigilancia, que vende información a aseguradoras, bancos y agencias de aplicación de la ley, como ICE y la CBP. A diferencia de otras empresas, DraftKings opera exclusivamente con datos de primera parte, lo que sugiere que las regulaciones actuales centradas en el intercambio de datos de terceros son insuficientes. La organización Electronic Frontier Foundation (EFF) argumenta que la publicidad conductual debe prohibirse por completo para reducir la recopilación de datos y proteger a los usuarios.
