Luis DeSantiago, profesor suplente en Los Baños (California), descubrió el 12 de marzo una imagen manipulada con IA en la que aparecía vestido con lencería sugerente, generada a partir de un selfi suyo de la universidad. El contenido, difundido primero en TikTok y luego en Snapchat, fue rastreado hasta alumnos de la escuela secundaria local que conocía por sus sustituciones. Pese a las sanciones (suspensión interna para uno de los estudiantes) y la intervención de la dirección y la policía, la foto siguió circulando y le fue enviada por AirDrop en una clase del instituto al que se había trasladado. DeSantiago afirma no sentirse seguro y probablemente no vuelva al distrito este curso.
WIRED habló con tres docentes más que aseguran haber sufrido episodios similares. Una profesora de secundaria de veintipocos años relató cómo alumnos localizaron fotos públicas de una compañera de sesenta, las manipularon para simular actos sexuales y las difundieron por Snapchat. Ella misma fue víctima de una cuenta de TikTok que la imitaba con vídeos sexualizados generados por IA, obra de un estudiante con problemas de conducta conocido en el centro. Tras la denuncia, la cuenta fue retirada, pero el acoso presencial del alumno escaló durante semanas. La letrada jubilada Donna Ballman recuerda que la legislación federal obliga a los empleadores a garantizar un entorno laboral libre de acoso sexual, aunque no exista un protocolo definido para que los centros informen al docente de las medidas adoptadas. Las imágenes íntimas no consensuadas, incluidas las generadas por IA, pueden considerarse ciberacoso federal y vulnerar la ley Take It Down.
