Encontrar obras traducidas es sorprendentemente difícil, según un reciente análisis publicado en blogs.lse.ac.uk. A pesar de que libros como “El Principito” existen en más de cien idiomas, no existe una base de datos global que catalogue todas sus traducciones. La información está dispersa en catálogos de bibliotecas nacionales, bases de datos colaborativas como Wikidata y archivos históricos, con ninguna fuente cubriendo más de dos tercios de la información. El problema no es la falta de traducciones, sino la fragmentación de los metadatos que las conectan, un problema de infraestructura más que de contenido.
El proyecto Zenòdot intenta abordar esta carencia mediante el entrecruzamiento de datos de veintitrés fuentes, incluyendo bibliotecas nacionales y bases de datos comerciales. Sin embargo, la inconsistencia en los estándares de metadatos, los diferentes sistemas de identificación y la falta de colaboración entre instituciones dificultan la creación de un mapa global de traducciones. La invisibilidad de las traducciones, especialmente en idiomas menos comunes, puede llevar a una forma de “borrado cultural”. La creación de una base de datos completa requiere un esfuerzo colaborativo y el reconocimiento de la traducción como un elemento fundamental de los datos bibliográficos.
