Un desarrollador de 38 años relata en un blog personal su reciente diagnóstico de encefalitis anti-receptor NMDA, un trastorno autoinmune en el que los anticuerpos del propio cuerpo atacan los receptores NMDA del cerebro y provocan inflamación. El texto, dirigido a colaboradores de sus proyectos, combina narración autobiográfica con información sobre la enfermedad.
Los primeros síntomas fueron similares a los de una gripe: taquicardia, sudores nocturnos, escalofríos e insomnio, acompañados de una ansiedad profunda y ataques de pánico sin desencadenante aparente. En las semanas siguientes aparecieron dolor crónico en la mandíbula, problemas de equilibrio, ideación suicida, delirios y alucinaciones auditivas. Tras una caída, fue ingresado en un hospital psiquiátrico, donde la encefalitis anti-NMDA se confunde con frecuencia con trastorno de ansiedad generalizada o esquizofrenia.
Gracias a un contacto personal, fue trasladado al servicio de neurología del Hospital Brigham and Women's de Boston, donde se le realizaron resonancias magnéticas, una punción lumbar y electroencefalogramas. Recibió tratamiento empírico con inmunoglobulina intravenosa (IGIV) y metilprednisolona, una combinación que resultó determinante. El diagnóstico definitivo se confirmó semanas después, al positivizarse el test de anticuerpos en líquido cefalorraquídeo. Las resonancias también detectaron una lesión cerebral.
Actualmente reduce progresivamente los corticoides y los psicofármacos que le habían sido recetados antes de conocer la causa real. Además, participa en el ensayo clínico CIELO, que evalúa la eficacia del satralizumab para esta enfermedad. Aunque los trastornos autoinmunes carecen de cura conocida, el pronóstico de la encefalitis anti-NMDA es favorable cuando se detecta a tiempo, como sostienen sus médicos en su caso. La recuperación avanza más rápido de lo previsto.
El autor señala que algunos investigadores han especulado con que esta enfermedad podría explicar antiguos relatos de posesiones demoníacas, y compara su vivencia con el libro «Brain on Fire» de Susannah Cahalan —también adaptado al cine y disponible gratis en YouTube—, aunque su caso no incluyó convulsiones ni catatonia.
Cierra agradeciendo a su esposa, Kaitlyn Brady, y a su empleador Charlie Marsh por el apoyo recibido durante la enfermedad, y confirma que su menor actividad profesional de los últimos meses se debió a este proceso. Asegura sentirse recuperado y con renovadas energías para retomar el trabajo.
