Demanda contra Oura Ring por el seguimiento del sueño: ¿quién tiene la culpa?

Fuentes: Your Oura Ring can't measure what's going on in your skull

Una demanda colectiva recién presentada en un tribunal estadounidense acusa a Oura, fabricante del anillo inteligente, de engañar a los consumidores al afirmar que su dispositivo puede rastrear con precisión las distintas fases del sueño. La demanda sostiene que el anillo no mide directamente la actividad cerebral, sino que recurre a modelos de inteligencia artificial para inferir esas fases a partir de otros sensores, y equipara su fiabilidad con el lanzamiento de una moneda.

La columnista y especialista en wearables Victoria Song, de The Verge, cuestiona la lógica de la demanda y recuerda que ningún dispositivo no invasivo mide directamente las ondas cerebrales: todos los wearables infieren métricas de salud a partir de movimiento, ritmo cardíaco y temperatura, y luego validan sus algoritmos frente a métodos clínicos. Según Song, los anillos inteligentes aciertan bastante al detectar cuándo el usuario se duerme y se despierta, pero las fases del sueño son estimaciones sujetas a error.

Oura ha publicado una respuesta a la demanda que incluye enlaces a estudios revisados por pares y un artículo de opinión de un investigador del sueño que respalda su algoritmo. Song coincide en que las empresas de tecnología sanitaria deben ser más transparentes con sus afirmaciones de marketing, pero concluye que el verdadero problema no es la precisión de los wearables, sino el desconocimiento general sobre su propósito: servir como herramientas para monitorizar tendencias a largo plazo y facilitar conversaciones con un médico, no como sustitutos de la polisomnografía clínica.