Un análisis reciente revela que la efectividad de los sistemas de defensa antimisiles depende de una serie de suposiciones clave, y que la probabilidad de éxito real puede ser significativamente menor de lo que se cree. El estudio, basado en datos públicos sobre el sistema GMD de EE.UU. (con una probabilidad de éxito individual, SSPK, de aproximadamente 56%), demuestra que asignar múltiples interceptores por cada warhead aumenta considerablemente las posibilidades de éxito (por ejemplo, con 4 interceptores, la probabilidad de éxito alcanza el 96%). Sin embargo, esta cifra optimista ignora factores críticos como la precisión de la detección, el seguimiento y la clasificación del objetivo, así como la posibilidad de que los sensores de radar sean atacados y destruidos, como se ha visto en conflictos recientes. El análisis formaliza estos factores, mostrando que la probabilidad de éxito general puede disminuir drásticamente. Además, la asignación óptima de interceptores a diferentes objetivos (ciudades, bases militares) se convierte en un problema complejo conocido como el 'Weapon-Target Assignment' (WTA), que es un problema NP-completo, lo que implica que encontrar la solución ideal es computacionalmente desafiante. En resumen, la defensa antimisiles es un problema complejo que va más allá de la simple acumulación de interceptores y requiere una evaluación realista de todos los factores involucrados.
