De teléfonos rotativos a cajeros con sentimientos: el hardware como nueva frontera de los hackatones

Fuentes: Hackathons Without Code: Why Hardware Is the New Moonshot
Imagen generada por IA con el prompt: Vintage rotary phone on a wooden desk with a Raspberry Pi and tangled wires, a soldering iron beside it, warm workshop lighting, editorial tech illustration style
Imagen generada con IA

Un desarrollador cuenta su experiencia en un hackatón de 48 horas en Vilnius, donde su equipo transformó un teléfono rotativo antiguo en un asistente de música controlado por voz. Conectaron una Raspberry Pi al teléfono para gestionar audio bidireccional, el timbre y el conmutador de colgar, y enlazaron el conjunto con un agente de inteligencia artificial capaz de buscar música en Spotify, crear listas de reproducción y responder a peticiones tan variopintas como artistas supuestamente vinculados a los archivos de Epstein o rock psicodélico zambiano de los años 70. La voz del agente se modeló con la de un caballero afable de Yorkshire gracias a ElevenLabs.

El autor subraya que ni él ni su compañero escribieron una sola línea de código durante todo el fin de semana, una dinámica impensable hace un año y hoy cotidiana gracias a las herramientas de programación asistida por IA. Esto, argumenta, ha desplazado el centro de gravedad de los hackatones: la dificultad ya no reside en teclear código, sino en concebir el sistema completo, experimentar con el hardware y decidir cómo interactúa con el mundo físico.

A partir de ahí plantea una pregunta: si el software está cada vez más resuelto, ¿cómo se eleva el listón de un hackatón? Su respuesta es el hardware, en particular la resurrección de tecnología obsoleta que antes exigía conocimientos muy específicos. Propone ideas como una aplicación disparatada para un Apple II, una máquina de fax convertida en red social, una Game Boy Advance reconvertida en terminal de Bloomberg, una caja registradora con emociones o un microondas activado por voz. Defiende que los hackatones deben ser un poco absurdos, obras de ingeniería extravagantes que combinen cables y APIs con electrónica de consumo reconvertida en objetos inclasificables.