As Pontes, en A Coruña, albergó durante casi seis décadas la mayor explotación de carbón a cielo abierto de España. La mina, de más de 300 metros de profundidad, abasteció a la central térmica de Endesa, que llegó a producir alrededor del 5% de toda la electricidad consumida en el país. Tras extraer unos 260 millones de toneladas de lignito, el terreno quedó convertido en un enorme cráter.
Cuando la explotación cerró en 2007, comenzó un ambicioso proyecto de restauración ambiental: inundar de forma controlada la antigua mina. Entre 2008 y abril de 2012 se introdujeron aproximadamente 547.000 millones de litros de agua, procedentes de las lluvias y del río Eume, hasta convertir el hueco en uno de los mayores lagos artificiales de España.
Los ingenieros tuvieron que controlar el ritmo de llenado, estudiar la estabilidad de los taludes y vigilar la evolución química del agua. Los análisis posteriores revelaron que el lago desarrolló dos capas diferenciadas: una superior rica en oxígeno y otra profunda, ácida y prácticamente sin oxígeno.
La restauración incluyó la plantación de cientos de miles de árboles y la recuperación de más de mil hectáreas. Hoy el entorno alberga centenares de especies vegetales y animales. El lago ocupa unas 865 hectáreas, supera los cinco kilómetros de longitud y dispone de una playa artificial con Bandera Azul desde 2021, donde antes operaban gigantescas máquinas mineras.
El caso de As Pontes se ha convertido en uno de los ejemplos europeos más citados de recuperación de minas a cielo abierto, junto a proyectos similares en Alemania, Polonia, Australia o Estados Unidos.
