Un proyecto piloto en la ciudad minera china de Xuzhou, en la provincia de Jiangsu, reutiliza la vieja mina de carbón de Woniushan como fuente de refrigeración y calefacción para un centenar de viviendas. La mina, cerrada por agotamiento, se inunda de forma natural con agua subterránea que se mantiene por debajo de los 20 °C; esa agua se bombea, pasa por un intercambiador de calor conectado al suelo radiante de los hogares y regresa al subsuelo sin consumo energético ni emisiones. En invierno el circuito opera con agua a 40 °C para calefactar y en verano con agua fría a unos 20 °C para refrigerar.
El proyecto, iniciado en 2024 por el Laboratorio Yunlong Lake, el Grupo Xukuang, la Universidad de Minería y Tecnología de China y la Universidad Southeast, se enmarca en el objetivo de "doble carbono" de China (pico de emisiones en 2030 y neutralidad en 2060). Estudios de la West Virginia University indican que las bombas de calor que aprovechan agua de mina pueden reducir los costes de calefacción hasta un 67 % y los de refrigeración hasta un 50 %. Una vecina participante, Wang Qingmei, asegura que en los cuatro meses de verano paga 410 yuanes, frente a los 400 mensuales que abonaba antes por aire acondicionado convencional.
El reto técnico más complejo fue la condensación, ya que con humedades del 80 % el suelo sudaba, por lo que se diseñó un deshumidificador doméstico integrado en el falso techo. La cuenca minera de Xuzhou cuenta con 303 millones de metros cúbicos de huecos y una capacidad de almacenamiento de agua de 75,83 millones de metros cúbicos. El modelo, no obstante, presenta limitaciones: solo Xuzhou dispone de calefacción centralizada a gran escala en Jiangsu, el piloto es aún muy pequeño y las aguas de mina provocan incrustaciones en los intercambiadores.
