Este artículo narra la experiencia personal de un desarrollador que decide abandonar los productos de JetBrains, específicamente CLion, para migrar al editor Zed. El autor comienza explicando que, tras el lanzamiento de Zed versión 1.0, decidió probarlo y descubrió que cumple con sus necesidades diarias. Aunque reconoce algunas imperfecciones menores en Linux (como errores de parpadeo en Wayland, resueltos recientemente), considera que Zed ofrece una experiencia sólida para su trabajo principal.
La parte central del texto describe su relación prolongada con JetBrains, por la cual pagaba aproximadamente 85 dólares anuales. El autor destaca aspectos positivos de los productos JetBrains: interfaz intuitiva, valores predeterminados sensatos y herramientas de depuración excelentes. En resumen, admira los fundamentos y la ejecución general de estos IDEs.
Sin embargo, el problema central que justifica su decisión es el rendimiento extremadamente lento de CLion. Enumera múltiples frustraciones concretas: tiempos de inicio excesivos con pantallas splash prolongadas; lentitud al crear nuevos archivos (con una pantalla de carga inexplicable); rendimiento deficiente al cambiar entre proyectos; problemas de desconexión durante desarrollo remoto, especialmente en máquinas lentas; reindexaciones constantes e inexplicables del código; y un tamaño de instalación considerablemente grande en disco.
Estas limitaciones acumuladas generan una fricción significativa en su flujo de trabajo, provocándole hesitación antes de iniciar sesiones de programación. El作者 enfatiza que desea poder abrir su editor e inmediatamente entrar en un estado de concentración productiva.
Finalmente, concluye que Zed representa la mejor alternativa disponible. Su elección se fundamenta en velocidad, eficiencia y diseño moderno.
