Los incendios de vegetation registrados este verano en el Reino Unido han calcinado reservas naturales, zonas protegidas, tierras de cultivo y espacios verdes, poniendo en jaque décadas de trabajo de conservación. En West Midlands, el Birmingham & Black Country Wildlife Trust perdió en Portway Hill (Oldbury) plantas escasas como orquídeas piramidales y abejeras, así como una colonia rara de mariposas ajedrezadas, tras un incendio que requirió treinta bomberos. El Servicio de Bomberos y Rescate de Staffordshire atendió cerca de 600 incendios al aire libre en julio, el doble que el año anterior; tres de ellos afectaron a Cannock Chase, donde murieron víboras y sapos.
En el ámbito nacional, Dunwich Heath (Suffolk) ha ardido en unas 150 hectáreas de matorral bajo, calificadas como "absolutamente devastadoras" por el National Trust, y en el Parque Nacional de los Cairngorms (Escocia) un fuego iniciado el mes pasado ha quemado 26 km² de brezales y bosque, dañando la reserva RSPB de Loch Garten en Abernethy, con miles de especies afectadas. Expertos consultados, como Dan Brown (Birmingham & Black Country Wildlife Trust), Jeff Sim (Staffordshire Wildlife Trust) y la ecóloga Kate Ashbrook (Universidad de Worcester), subrayan que la restauración es posible pero lenta: resembrar praderas y plantar árboles requiere gestión cuidadosa, la recuperación de hongos del suelo y poblaciones de invertebrados puede tardar décadas, y la madera madura perdida no se reconstituye en menos de una generación.
El reportaje recoge experiencias alentadoras, como el proyecto Wild Ken Hill en Norfolk, cuya vegetación se regeneró con rapidez tras el incendio de 2022, y medidas que aumentan la resiliencia: plantar frondosas autóctonas que generan sombra, restaurar ríos y humedales para retener agua, y conservar el musgo Sphagnum, como en The Roaches. En el ámbito doméstico, expertos como Josh Cushing y el locutor Darren Rudge aclaran que los céspedes están "dormidos, no muertos" y se recuperarán con las lluvias. Conservacionistas coinciden en que el cambio climático multiplica el riesgo y en que la mayoría de los incendios son evitables: piden no usar barbacoas desechables ni hogueras en zonas verdes, no tirar cigarrillos y llevarse la basura.
