Una investigación divulgada en el pódcast Berkeley Talks, de la Universidad de California, vincula la expansión de los alimentos ultraprocesados con la entrada de grandes tabaqueras en el sector alimentario a partir de 1963. Ese año, R.J. Reynolds adquirió Hawaiian Punch, iniciando una estrategia de diversificación que llevó a la compañía y a Philip Morris a hacerse con marcas como Del Monte, Nabisco, General Foods, Kraft y 7UP en las décadas siguientes.
Según Laura Schmidt, profesora de política sanitaria en la Universidad de California en San Francisco, las tabaqueras aplicaron al negocio de la comida las mismas técnicas de marketing que habían empleado con los cigarrillos, creando productos hiperpalatables y diseñados químicamente para resultar adictivos, comercializados sobre todo a niños y otros colectivos vulnerables. Schmidt explicó que aproximadamente el 60 % de las calorías que consumen los estadounidenses provienen de ultraprocesados y que el crecimiento de la obesidad en el país coincidió, a mediados de los años ochenta, con el momento en que los ultraprocesados se generalizaron en la oferta alimentaria y varias de las mayores compañías de alimentación pertenecían a tabaqueras.
La conferencia, celebrada el 5 de mayo de 2025 y moderada por Isabel Madzorera, fue copatrocinada por el Berkeley Food Institute y Berkeley Public Health. Schmidt relacionó este modelo de negocio con el aumento de la obesidad, la diabetes y otras enfermedades crónicas en Estados Unidos.
