Un análisis económico reciente desmonta el titular publicado por El Confidencial, que situaba a España como el tercer país europeo con mayor caída de los salarios reales durante la crisis inflacionista, con una bajada del 2% respecto a 2021. El artículo parte de los datos de Eurostat, que muestran un crecimiento nominal de los salarios del 20,8% frente a una subida de precios del 23,2% en el período comprendido entre el primer trimestre de 2021 y el primer trimestre de 2026. La diferencia, explican, no reside en los datos, sino en la decisión metodológica de fijar ese trimestre concreto como punto de partida. Si se toma como referencia el primer trimestre de 2022, con los mismos datos, el salario real aparece por encima de los precios desde 2024 y el resultado se invierte: los trabajadores habrían ganado, no perdido, poder adquisitivo. El texto recuerda que, de los 104 trimestres disponibles desde el año 2000, solo 11 arrojan una variación negativa del salario real al compararlos con el dato más reciente, y el escogido por el diario es uno de ellos. El autor advierte de que ninguna medida del salario real agregado está exenta de limitaciones: el indicador medio oculta la desigualdad interna y depende de la serie estadística elegida. Con todo, la conclusión principal es que la elección aparentemente inocua del período de referencia puede alterar por completo el mensaje transmitido al lector y, con ello, la percepción sobre la política económica.
