El transistor es, probablemente, la invención más importante del siglo XX: sin él no existirían los ordenadores personales, los teléfonos móviles, los videojuegos, las aplicaciones de mensajería ni la inteligencia artificial. Un coche moderno contiene miles de millones de transistores. Pero, ¿qué es exactamente un transistor y cómo funciona? Para responderlo, conviene repasar la evolución tecnológica que lo hizo posible.
Todo empieza con los relés eléctricos, inventados en 1835 para las redes telegráficas. Un relé es un interruptor accionado por otra corriente eléctrica, una solución clave para salvar la resistencia de los cables largos. Más adelante, la válvula de vacío, creada hacia 1905, sustituyó el contacto mecánico por un flujo de electrones controlado por una rejilla, lo que permitió amplificar señales de radio y construir los primeros computadores, aunque con problemas de tamaño, fragilidad, consumo y coste.
El transistor, desarrollado en los Laboratorios Bell en 1947, resolvió todas esas limitaciones gracias a los semiconductores, materiales como el silicio que pueden comportarse como conductores o aislantes. Un transistor NPN, por ejemplo, combina dos regiones de tipo n separadas por una de tipo p; al aplicar un voltaje en la compuerta, los electrones pueden fluir hacia la salida. Es, de nuevo, un interruptor donde una corriente activa otra, pero con un control mucho más fino.
Su gran ventaja es la miniaturización: los radios de bolsillo de los años 50 llevaban entre seis y diez transistores, mientras que el iPhone 17 Pro integra hasta 30.000 millones. Esa escala es la base del mundo digital actual.
